Traductor

martes, 10 de febrero de 2026

Robo de credenciales: métodos más frecuentes y recomendaciones



Prensa Única RD

Por: Elena Crespo 

El robo de credenciales es una amenaza que ya lleva más de una década acechando al mundo. En Latinoamérica, crece de forma sostenida al ritmo de la digitalización y del aumento del fraude online, durante el último año se reportaron más de 2.6 millones de credenciales comprometidas en la región latinoamericana, según un informe de SOCRadar en 2025. ESET, compañía líder en detección proactiva de amenazas, advierte que el acceso a una cuenta de correo permite a los atacantes llegar a servicios bancarios, plataformas corporativas, información financiera y hasta historiales médicos.

La forma en la que los cibercriminales llegan a las contraseñas de los usuarios es variada en cuanto a dificultad o conocimiento técnico necesario. ESET se divide en tres metodologías: las que abusan de técnicas de ingeniería social, las que utilizan malware y las que ocurren producto de un ataque a la organización que debería protegerlas.

1. Técnicas de ingeniería social: Este método utiliza falsamente el nombre de entidades públicas o compañías reconocidas para reducir las barreras de desconfianza y aumenta la efectividad de los ataques. El más utilizado es el envío de correos electrónicos, o aplicaciones de mensajería en los que el atacante se hace pasar por una entidad legítima para engañar a la víctima y persuadirla de que entregue sus datos de acceso de forma voluntaria. 

Estos mensajes tienen como característica común que apelan a la urgencia y simulan ser una notificación de algún problema que requiere acción inmediata: inconvenientes con una cuenta, un pago rechazado, problemas con una reserva, entre millas de excusas. Suelen contener un enlace malicioso a sitios que imitan a los legítimos para lograr el robo de los datos sensibles de las víctimas, como contraseñas y nombres de usuario.

Otra forma de tomar el phishing es a través de sitios falsos que se posicionan entre los resultados de buscadores como Google como anuncios patrocinados, debido a que el atacante paga por visibilidad para suplantar páginas reales. En estos escenarios hasta personas precavidas pueden ser engañadas a hacer clic en un resultado aparentemente legítimo que replica la identidad visual de bancos, plataformas de correo, servicios en la nube o empresas de renombre.

2. Distribución de malware específico: Otra vía frecuente para el robo de contraseñas es el uso de malware que actúa una vez que el dispositivo del usuario ya fue comprometido. En estos casos, advierte ESET, no hay un engaño puntual ni un mensaje que funcione como alerta, sino que el robo ocurre en el segundo plano, muchas veces sin que la víctima lo perciba.

Los infostealers, keyloggers y spyware tienen en común la recolección de información sensible de forma continua, incluyendo contraseñas almacenadas en navegadores, datos de autocompletado, credenciales de aplicaciones y sesiones activas. El impacto de estos tipos de malware, destaca ESET, no se limita a una sola cuenta, ya que el programa malicioso sigue recolectando credenciales mientras el usuario utiliza el dispositivo infectado.

Dentro de este mismo ecosistema aparecen los troyanos bancarios, que se enfocan específicamente en credenciales de accesos a cuentas bancarias y plataformas financieras. Mediante ventanas falsas capturan datos en el momento que el usuario los ingresa. Este tipo de amenaza, que no es nueva en la región, superó las 650 mil detecciones únicas durante 2025 de las cuales 110 mil correspondieron a una misma familia: Guildma.

3. Ataque a organizaciones: Otra fuente relevante de robo de credenciales son los incidentes en los que las bases de datos de una organización quedan expuestas como consecuencia de una debilidad o falla en sus sistemas. En los escenarios más críticos, las filtraciones incluyen credenciales completas, ya sea en texto plano o con mecanismos de protección débiles, lo que permite a los atacantes reutilizarlas de forma inmediata. Sin embargo, incluso cuando las contraseñas no quedan expuestas directamente, la filtración de correos electrónicos o nombres de usuario sigue siendo valiosa. Esta información se utiliza luego como base para ataques de relleno de credenciales o fuerza bruta, aprovechando la reutilización de contraseñas entre distintos servicios.

Una vez que una base de datos es comprometida, la información puede circular durante años en foros clandestinos y reutilizarse en distintos contextos y contra múltiples plataformas. De esta forma, una brecha puntual en una organización termina amplificando el riesgo para otras empresas y para los propios usuarios, incluso mucho después de que el incidente original haya sido corregido.

“También existen amenazas que usan fuerza bruta. Estas consisten en probar de manera automatizada múltiples combinaciones de usuario y contraseña hasta lograr un acceso válido, sin necesidad de engañar al usuario ni de comprometer previamente su dispositivo. Suele apoyarse en listas de contraseñas comunes o en credenciales filtradas en incidentes anteriores, aprovechando la reutilización de claves y la falta de controles adicionales de autenticación. Cuando los servicios expuestos no cuentan con mecanismos de limitación de intentos o monitoreo adecuado, este tipo de ataques sigue siendo efectivo, especialmente contra accesos remotos, aplicaciones web y servicios corporativos publicados en Internet”, comenta Martina López, investigadora de Seguridad Informática de ESET Latinoamérica. 

El robo de credenciales puede producirse a través de distintos vectores. El equipo de ESET sostiene que la prevención no depende de que se tome una sola medida, sino de una combinación de prácticas:
Usar contraseñas únicas y robustas para cada servicio, ya que el relleno de credenciales es una práctica común entre los ciberatacantes con credenciales que son comercializadas.
Habilitar la autenticación multifactor cuando sea posible, ya que este mecanismo se complementa con las contraseñas que utilizamos.
Desconfiar de mensajes inesperados y evitar descargar archivos o ingresar a enlaces sospechosos, ya que el malware y el phishing siguen siendo las formas más comunes de robo de credenciales.
Almacenar las contraseñas en gestores, y evitar guardarlas en texto plano o en dispositivos compartidos.
Mantener sistemas y aplicaciones actualizados para corregir posibles vulnerabilidades que tengan.
Revisar accesos y actividad inusual en las cuentas, ya sea manteniendo activadas las alertas de inicio de sesión o buscando dentro de las secciones de privacidad o accesos de las aplicaciones.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario